¿Cuántas veces has puesto un precio a ojo para luego darte cuenta de que no te dio ni para el pan?
¿Y si te digo que con un cálculo rápido y sencillo puedes prevenir este problema?
No voy a aburrirte con teorías complejas —de esas pudiera hablar en otra ocasión—, sino que quiero compartir contigo una especie de "guía" sencilla basada en mi experiencia. Esto es para ti, que quizás estás empezando y quieres entender términos como oferta, demanda, punto de equilibrio y cómo fijar precios, todo adaptado a un lugar tan "especial" como Cuba.
Vamos directo al grano.
1. Oferta y demanda: más que palabras bonitas
Aunque ya sabía qué significaban "oferta" y "demanda" cuando empecé el camino del emprendimiento, verlo en la vida real fue otra cosa. La oferta es lo que tengo para vender: los condimentos naturales que preparo. La demanda es cuánto quieren mis vecinos: si todos buscan mi sazón porque es una buena opción o si pasan de largo porque ya consiguieron. Pero no es solo eso: el precio que pongo afecta cuánto compran, y lo que otros venden también mueve mi juego.
A inicios del 2022, por ejemplo, conseguí ají muy barato; el kilogramo me costó $50.00 CUP. Preparé un montón (alta oferta), pero localmente casi nadie compró porque aquí sobraba ají fresco en las casas (baja demanda). Me quedé con los estantes llenos por un tiempo, los empecé a vender poco a poco, pero eso cambió como a los dos meses. La temporada de ají fresco terminó, todos vinieron desesperados (alta demanda) y yo solo tenía como el 50% de la producción inicial (baja oferta). Ahí el precio subió un poco porque la gente pagaba lo que fuera por la escasez, y yo tuve que ajustarme para costear la nueva compra de ajíes frescos en otros lugares más distantes, donde ya costaban más.
En Cuba, la escasez, los imprevistos y hasta la mercancía "sin carácter comercial" que vende el vecino definen todo el mercado.
Consejo: mira qué necesita la gente, qué tienes tú y qué están ofreciendo los demás. Si lo que vendes encaja con lo que buscan (y pueden pagar), vas bien. Pero ojo: si subes mucho el precio, puede que compren menos; si lo bajas demasiado, te quedas sin margen.
2. Punto de equilibrio: el número que no te deja ahogarte.
En la universidad, muestro a mis estudiantes de Contabilidad cómo funciona técnicamente el punto de equilibrio, pero te lo explicaré sin tecnicismos, fácil y sencillo: el momento en que lo que ganas cubre lo que gastas, sin pérdidas ni ganancias.
Un ejemplo con un termo de café: supongamos que gasto $500 pesos en granos de café, azúcar y carbón para preparar 50 tazas. Eso me da un costo de $10 pesos por taza ($500 ÷ 50). Vendo cada una a $20 pesos. ¿Cuántas tazas necesito vender para cubrir mis $500 sin ganar ni perder? Fácil: $500 ÷ $20 = 25 tazas. A las 25 tazas, ingreso $500 ($20 × 25), igualo mis costos y estoy en cero. Si vendo menos, pierdo; si vendo más, gano. (*Nota: aquí no incluyo impuestos ni costos extras como transporte para no complicarte la explicación, pero en tu negocio, súmalos sin falta.)
Si quieres verlo con ganancia por taza: cada taza me deja $10 ($20 - $10). Para cubrir $500 con esos $10, necesitaría vender 50 tazas ($500 ÷ $10), pero ahí ya tendría $1000 de ingresos y $500 de ganancia, no estaría en equilibrio sino en utilidad. El punto exacto es 25 tazas.
¿Cómo hacerlo tú?:
Suma todo lo que gastas (materia prima, transporte, etc.).
Resta el costo por unidad al precio de venta para saber cuánto te "sobra" por cada venta.
Divide tus costos totales entre ese "sobrante". Eso te da las unidades que necesitas vender.
En Cuba, con precios que cambian cada semana y transporte que a veces cuesta más que la materia prima, haz este cálculo seguido y suma imprevistos como el combustible o la variación de la tasa es cambio de Don Benjamín Franklin...
Fórmula clara:
Punto de equilibrio (en unidades) = Costos totales ÷ (Precio de venta por unidad - Costo por unidad).
Ejemplo: $500 ÷ ($20 - $10) = 50 tazas (pero para equilibrio puro, usa $500 ÷ $20 = 25). ¿Capichi?
3. Cómo fijar tu precio sin volverte loco?
Ponerle precio a mis condimentos no fue sacado de un manual. Mi formación me decía "cubre costos y calcula márgenes", pero en la práctica aprendí a ajustarme al terreno, con un poco de intuición y algo de lógica económica. Aquí va un paso a paso que me funcionó:
Calcula tus costos totales: suma materia prima, transporte, electricidad, lo que sea. Si mis condimentos me cuestan $10 por paquete (incluyendo el viaje a buscarlos), ese es mi base.
Decide cuánto quieres ganar: no vendas a $10 si no te sobra nada. Agregar un margen: entre 30% y 50% suele funcionar. Ejemplo: $10 + 50% = $15. Pero si la inflación sube o el dólar está por las nubes, revisa ese porcentaje...
Mira a la competencia: si en mi municipio venden algo parecido a $15, pero el mío es mejor (más fresco, más natural), lo pongo a $18. Si todos están en $10 y no puedo bajar, le añado algo especial (un extra en el paquete).
Aprovecha lo escaso: cuando hice pasitas (uvas deshidratadas), las ofrecí en combos de condimentos. Los combos con pasitas volaban porque nadie más las tenía. En Cuba, lo que no hay vale oro.
Nota extra: en Cuba, la inflación y el mercado en divisas (MLC y dólares) cambian todo. Si tus costos suben porque el "ají" ahora viene de lejos o pagas en dólares, ajusta el precio o busca alternativas locales.
Tips que funcionan (a veces...)
En Cuba, aplicar técnicas de mercado es complejo porque el sistema es "especial", pero aquí van algunas ideas que me ayudaron:
Adáptate rápido: si no hay café, vendo jugo. Si no consigo ají, cambio a orégano. Nosotros perdimos productos por no adaptarnos a tiempo; no cometas ese error.
Conoce a tu gente: sé quién paga al instante y quién pide fiado. Un cliente leal vale oro: regálale un extra de vez en cuando para que vuelva.
Trueque cuando todo falle: cambié colorante por sal gruesa una vez. Ten algo a mano para cuando el dinero no alcance.
Cuida los costos ocultos: el transporte o el apagón pueden comerse tu ganancia. Súmalos siempre.
Una última reflexión desde mi humilde experiencia:
No necesitas ser un genio de los números, pero sí entender qué quiere la gente, cuánto te cuesta y cómo hacer que te paguen por ello. Haz los cálculos básicos y ajústalos seguido; en Cuba, la realidad cambia más rápido que los precios.
Vende más que un producto: haz que te compren a ti, no solo lo que vendes.
- Foto de portada y edición de mi autoría.
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