¡Buenas noches, comunidad de hive! hoy hablaré de John Edward Jones, quién murió atrapado en una cueva al no poder salir.
La aterradora historia de John Edward Jones un joven de 26 años quién decidió explorar túneles estrechos un 24 de noviembre del 2009 junto a su hermano josh en las cuevas de “Nutty Putty” al suroeste del lago Utah, se tornaría toda una pesadilla. A John le encantaba hacer espeleología con su familia, su padre lo llevaba con frecuencia a él y a su hermano, Josh, a expediciones en Utah desde que eran niños. John creció en el área e incluso estaba familiarizado con las cuevas ya que las había visitado varías veces, él sabía que medidas de seguridad debía tomar para explorarlas ya que estas contienen una red de túneles estrechos, la cueva “Nutty Putty” no tenía el suficiente control, pues muchos visitantes ingresaban a altas horas de la noche, y no tomaban las medidas de seguridad adecuadas. para 2006, después de que una zona de la cueva estuviera en peligro de sufrir daños por la alta popularidad de la misma, decidieron cerrar sus puertas.
Fue a principios del 2009 que “Nutty Putty” reabrió sus puertas, esta vez con “más precauciones de seguridad”.
John estaba casado y tenía una hija de un año, John recientemente estaba casado y con una hija, estaba estudiando medicina en Virginia, y volvió a Utah para pasar las vacaciones con su familia.
Ese 24 de noviembre Josh decidió organizar una exploración a las cuevas de “Nutty Putty” ya que john estaba de visita en Utah y se quedaría por vacaciones, John quién siempre le había gustado la exploración aceptó junto a otras nueve personas más entre ellos amigos y familia, su esposa Emily estaba esperando su segundo hijo así que ella no fue.
Finalmente el grupo llegó a las 8:00 de la noche y empezaron a descender por las cuevas, ellos querían un reto y era pasar los túneles más estrechos de el lugar, para esto se necesitaba hacer una clase de movimientos sigilosos, una hora después de haber ingresado a las cuevas el grupo se separó en una formación llamada: “canal de nacimiento” y está te envía a cuevas más estrechas en forma de círculos, el “Canal de Nacimiento” es muy estrecho por el que pocos espeleólogos se atreven a cruzar, pues deben tener mucho cuidado con este pequeño espacio.
El problema comenzó cuando John confundió está formación, y se metió en el lugar incorrecto, John se metió por lo qué se conoce cómo “Bob Push” una zona inexplorada, no estaba “cartografiada”. Este fue el lugar dónde John se metió, y fue allí dónde se quedó atrapado para siempre.
Su cuerpo estaba totalmente atascado, no tenía espacio para darse la vuelta ni para volver, ya que avanzar cada vez se hacía más y más angosto. Pasaban los segundos y se dió cuenta que este no era el túnel que él estaba buscando, entre más se metía con su cabeza y brazos era más imposible devolverse, y pensó que la única manera de salir de ese embrollo era seguir hacía adelante ya que no había forma de girar hacía atrás.
El terror se apoderó de la situación, John exhaló y sacó aire de sus pulmones para poder aplanar su pecho entonces avanzó más y lo terrible ocurrió cuando tomó aire de nuevo y sus pulmones se expandieron dejándolo atrapado bajo presión dentro de la cueva.
Estaba solo y al forcejear e intentar retroceder se cayó la linterna que se encontraba en su frente, perdiéndose en el túnel y dejándolo totalmente a oscuras. Mientras John guardaba la calma, su hermano Josh encontró sus piernas e intentó jalar para sacarlo, pero no lo logró, así que le dijo que iría por ayuda para liberarlo.
La cueva en donde se encontraba John era tan profunda que el equipo de rescate le tomó más de una hora llegar al lugar de los hechos, debido a que era tan estrecha solo podía ingresar una persona con ciertas características corporales para que tampoco se quedara atrapada.
La labor de rescate parecía ser fácil, agarrar de sus piernas y jalar, Susi quien era una voluntaria por conocer las cuevas se ocupó de ir hasta donde estaba John, para ese momento el ya llevaba más de tres horas boca abajo y atorado, sin embargo, él le hablaba y le decía que tenía muchas ganas de salir y ella le dijo que no se preocupara ya que muy pronto lo sacarían, cosa que jamás sucedió.
Susi amarró una cuerda a sus pies y jalaron entre tres personas, pero no funcionó, intentó acomodarlo en una posición diferente, pero esta tampoco resultó, intentó cortarle la ropa para darle unos centímetros más de espacio e incluso otro miembro del equipo de ayuda descendió y perforó la pared y aun así no hubo un buen resultado. John llevaba demasiadas horas boca abajo esto dificultaba el trabajo de su corazón y el de bombear sangre que se acumulaba en su pecho y en su cabeza.
Los rescatistas hicieron todo lo que estuvo a su alcance, un sistema de poleas para poderlo jalar como hicieron años atrás con un joven en una situación similar, pero esta persona era mucho más pequeña, John media 1.83 y pesaba 86 kilos entonces fue tan doloroso el jalón que todos empezaron a temer de lo impensable.
Más tarde se dieron cuenta que la única manera para poder sacar a John era fracturándole las piernas, nadie quería hacer eso y buscaron seguir con el plan de la polea, doce horas después John estaba en pánico y con claustrofobia la única manera para poderlo calmar fue llevando a su esposa y ella habló con él por un radio.
19 horas más tarde el arco que sostenía la cuerda de la mano con la polea se rompió y muchas rocas cayeron sobre John, el rescatista que estaba con él también le cayó gran parte de estas rocas noqueándolo y rompiendo su mandíbula, tristemente el último rescatista en ingresar se llevó la peor parte que fueron las palabras de John “voy a morir cierto” sin embargo este rescatista le prometió que lo sacarían.
Finalmente sus últimas palabras fue preguntar por el rescatista “¿está bien?” después de eso perdió la conciencia y dejó de hablar, fueron casi 28 horas de pánico a 215 metros de profundidad en la cueva “Bob’s Push” que tenía una forma de L y contaba con sólo 45 centímetros 18 pulgadas de ancho y 25 centímetros de alto.
Fue difícil abortar la misión, un paramédico desafiando la ciencia declaró que estaba muerto aun sabiendo que podría solo estar inconsciente, su esposa no quería abandonar el lugar, el teniente y el sheriff la convencieron diciéndole que lo sacarían para darle sepultura, pero todos sabían que esto tampoco ocurriría, así como fue de imposible intentar sacarlo en vida cuando él podía empujar, sin vida sería mucho más complejo.
La cueva se selló y en la actualidad sus restos descansan en este mismo lugar.
En memoria de John Jones realizaron una película llamada: "The last descent" (El Ultimo Descenso)