Fuente

Nada haría presumir que no estaríamos en la casa a la hora fijada.
Allí nos esperarían familiares y amigos para celebrar el nacimiento de nuestro nuevo retoño, nuestro próximo objetivo de vida.
Pero el clima no era el más acogedor, el cielo gris hacía presagiar una fuerte tormenta por lo que tomamos la principal arteria vial para llegar lo más pronto.
Mi esposa reflejaba en su rostro cierta ansiedad.
Le dije que se calmara, que todo saldría bien.
-¿Bien? lo dudo -me contestó ella, observando la multitud de carros atascados en una multitudinaria fila, es probable que haya sucedido una colisión.
-Te dije que no te preocuparas -le repliqué mientras activaba un botón que hacía levitar el vehículo sin el mayor esfuerzo.
Por algo estamos en el año 2080.
Muy buen escrito. Te felicito.
Gracias por pasarte por mi blog.