Todos somos de átomos
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Por ejemplo, un átomo de hidrógeno -que es el elemento más sencillo de la tabla periódica- contiene sólo un protón y un electrón, en tanto que un átomo de uranio está integrado por un núcleo de 92 protones y 146 neutrones y está orbitado por 92 electrones que giran a su alrededor.
Cada uno de los elementos de la naturaleza tiene una composición distinta y ello define características como el número y el peso atómico, descritos en la tabla periódica.
Imagen de Markus Distelrath en Pixabay
Cada núcleo, conformado por protones y neutrones, es orbitado por los electrones, que giran a velocidades impresionantes. Sorprendentemente, el átomo se comporta como un sistema solar en miniatura, en el cual el núcleo hace las veces del sol, mientras los electrones actúan como los planetas.
La velocidad que desarrollan los electrones en su girar alrededor del núcleo es de vértigo y crece aún más cuando sube la temperatura hasta alcanzar, incluso, la velocidad de la luz.
Los electrones son los responsables de esa energía que es la electricidad, pues son ellos quienes la conducen en sus desplazamientos. Ese permanente transitar de electrones es lo que hace posible todo el progreso y el confort que disfrutamos gracias a la electricidad.