El naufragio

in Literatos14 days ago


Llovía suavemente sobre un suelo rojo falta de agua, el cual se nutría rápidamente de las infinitas gotas. Sus grietas eran muy anchas y abarcaban espacios amplios en lo que recuerdo como calles navegables. Los caminos, poco a poco, se convertían en canales náuticos de escaso calado. Nunca había visto nada parecido, constituía un nuevo fenómeno natural para mi entendimiento y un espectáculo irrepetible ante los ojos. No corría la brisa, pero a la distancia veía izarse unas velas blancas y pesadas, estas se difuminaban con la lluvia, iluminadas por la poca luz solar que traspasaba los nubarrones grises. El simple hecho de mirar la claridad de su movimiento, me impulsó a correr hacia ellas y mientras lo hacía el mundo parecía perfecto. Llegué a un barco de maderas ancianas y tres imponentes mástiles. Un viejo de barbas muy blancas gritaba en un puerto desolado algo carente de sentido. Según su acento de trabajador cansado, parecía querer marineros nuevos. Subí al navío por un tablón inclinado tratando de averiguar mi lugar en el mundo. Con ojos tenues miré como se levantaba el tablón, se subía el ancla y escuchaba el latido profundo e impactante de cien corazones más el mío. Sonó una enorme campana y acto seguido el barco comenzó a moverse lentamente. Exploré cuidadosamente el navío, noté solo la presencia de cinco tripulantes a bordo, nunca me pareció absurdo que un barco tan grande fuese pilotado por solo cinco marinos, al fin y al cabo, estaba moviéndose bajo la lluvia en un desierto.
Un oficial se acercó y preguntó:
-¿Qué te motivó a subir al barco muchacho? De seguro te interesa formar parte de nuestra tripulación – en su cara se dibujó una sonrisa siniestra.
-Toma, firma en este lugar – entregó una hoja de papel con aproximadamente cien firmas y un carboncillo.
-No, no pienso quedarme en el barco a trabajar solo quiero alejarme del fango por favor.
-No hay problema muchacho, nos detendremos mañana por la tarde y podrás bajarte – dijo el oficial y se retiró hacia un camarote.
Comencé a recordar la hoja de las firmas y algo ilógico revoloteaba en la cabeza. ¿Por qué cien firmas cuando solo hay cinco? Intrigado intenté preguntarle a un marinero.
De repente el vigilante en un punto elevado del mástil central gritó:
-¡Roca! Una roca gigante bloquea el paso.
Aquel enorme barco no se detuvo por más que sonó la campana, al contrario, aceleró su paso y mentalmente observaba el entorno, sin actuar por el miedo.
El oficial con el que había hablado anteriormente corría desesperado, cuando estaba a punto de lanzarse por la borda dejó caer un pequeño sello. Lo recogí como aquel que no teme a la muerte aun estando lleno de temores. En el sello estaba dibujado el barco, por la otra cara se podía leer “Propiedad del señor Batiks”.
Hubo un choque brutal esa tarde entre la roca redonda y el barco viejo. Caí al agua roja, pero me levanté rápidamente. Estaba parado frente a la imponente roca que demolió por completo el barco del señor Batiks. Noté como la piedra había dejado una estela larga, como huellas, como si fuese puesta en ese lugar por una fuerza descomunal. Caminé alrededor de las velas desgarradas mientras un hombre moribundo decía lamentándose:
-No firmes ningún contrato- pronunciando así sus últimas palabras.
Intenté acercarme al cuerpo, mas varios tablones cayeron enfrente, haciéndome retroceder de espaldas al agua revuelta, mientras braceaba toqué una cadena. La sostuve y comencé a seguirla eslabón por eslabón hasta agarrar un pie apretado por un grillete, era un hombre muerto con el sol tatuado en la espalda. Pude ver el fondo del barco, donde estaba tallado en bronce un nombre “Cruzador del desierto”. Mi cabeza se movió hacia la derecha logrando constatar con la mirada, en la lejanía de un horizonte negro, noventa y cuatro hombres encadenados empujando un bote salvavidas. Uno de los hombres encima de él gritó:
-Fue un naufragio muchacho.
Luego miré mis pies y el agua rozaba las rodillas. El sol se puso, la luna iluminó el desierto mojado y por primera vez caminé sobre el mar para alejarme del fango.


Tanto el escrito como las imágenes son de mi autoría.

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Felicidades!! Maravilloso!

Gracias, estaré escribiendo varias partes de esta historia próximamente. Saludos

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