La distancia se siente como un océano vasto y oscuro entre dos corazones, donde cada ola de tiempo arrastra consigo la esperanza y la impaciencia. Es un desierto emocional, donde las horas se convierten en días y los días en semanas, y cada instante sin su presencia se siente como un grano de arena en el reloj, cada vez más pesado.
La ausencia es un eco que resuena en el alma, un susurro constante que recuerda lo que falta. Es como intentar respirar en una habitación cerrada, donde el aire escasea y cada aliento se convierte en un esfuerzo titánico. Sientes que el pecho se constriñe, como si un nudo invisible te aprisionara, impidiendo que el amor fluya libremente.
Los recuerdos se convierten en espejos rotos, reflejando momentos felices que duelen al ser recordados. Cada rayo de sol se siente tibio y lejano, como una sonrisa que no se puede tocar. La espera es una danza interminable, donde el tiempo se vuelve un compañero cruel, alargando cada paso y cada latido, convirtiendo la ilusión en una sombra que persiste.
El amor, que debería ser un refugio cálido, se transforma en una llama distante, un faro perdido en la bruma. El corazón late con la esperanza de que la tormenta de la distancia se disipe, pero cada retraso es un rayo que hiere, un recordatorio de que el abrazo anhelado sigue siendo un sueño inalcanzable. En cada latido, en cada suspiro, la esencia de la espera se siente como una herida abierta, recordando que, aunque el amor atraviese océanos, la falta de su cercanía duele como un desgarro en el alma.
😔💗 ~amor quédate conmigo
Credit: Marshall Goldstein. (MG♥️)
Soy_Marshy