El mejor legado de un buen padre es no dejar herencia

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Mi padre ni siquiera había culminado la primaria, pero siempre había sido un gran trabajador. Obtuvo su Título de Conductor, que era el de mayor grado y el equivalente a Título Superior Profesional, así que tenía todo en regla para conducir un transporte de Caramelos La Rosa y distribuirlos por todo el país.

En uno de esos viajes fue cuando conoció a mi madre y la enamoró endulzando su vida con estas golosinas y producto de ese amor nacimos 5 hijos. Con trabajo arduo y honrado nos pudo sacar adelante con las necesidades básicas y hasta con los estudios a nivel universitario. También adquirió bienes materiales: 1 camión 350, 2 camiones 600, 1 camión 750, construyó la casa principal de 2 plantas con un galpón extenso hacia el fondo y un salón amplio hacia el lado de la casa, 3 terrenos para el cultivo variado y cría de aves, además adquirió un terreno donde construyó 4 casas con materiales de construcción de calidad porque tenía una comercial dedicada al rubro de materiales de construcción.

Pienso que fue un buen hijo, un gran padre y ejemplar esposo, pues reconfirmó su matrimonio con mamá cuando cumpliero 50 años de casado. Digo esto porque la vida lo premió con tanta abundancia de bienes y hasta prestaba dinero a mis primos y a sus amigos cuando necesitaban urgentemente. Lamentablemente, nadie es eterno y llegó el momento de su partida de este plano terrenal. Él le tenía miedo a la muerte, aunque sus amigos contemporáneos le decían que repartiera su herencia en vida, siempre se molestaba y decía 2 cosas: ¿quiere que me muera?, ¡trabaje, para que tenga lo suyo!

Desgraciadamente, todo el peso de sus bienes materiales quedó en manos de mi madre y prontamente la avaricia de mi hermano y el de su hijo fueron ganando terreno y a exigir que se repartiera hasta el dinero en efectivo que había debajo del colchón y en los bancos. yo tuve el valor de levantarme de la mesa y gritarle que le dejara ese dinero a mamá, que ella necesitaba para cubrir gastos de medicinas, que en su operación de la vista nadie y menos él le había dado ni un centavo. Querían dejar una casa materna, a lo que mamá exclamó lo que es de todos, no es de nadie para indicar que nadie se iba a preocupar por el mantenimiento de una casa sin ser considerada su propiedad. A los 7 años también murió mi madre, según mi sobrina comentó que había discutido con su papá (mi otro hermano) y las presiones que le tenía mi hermano avaricioso y su hijo con amenazas de demandarla por insania mental, alegando que no tenía la capacidad mental para administrar los bienes considerados como herencia. Eso fue el 3 de enero y el 21 de enero su vigoroso y fuerte corazón sucumbió ante la avaricia y el desamor por cuestiones materiales que ninguno de nosotros ayudó a construir ni siquiera pegando un bloque de las viviendas diseñadas por mi padre.

Ya han transcurrido 10 años de su partida y nuevamente se retoma el tema de la repartición de bienes de la herencia. Mi hermano no ha dejado de lado su avaricia a pesar que su cuerpo está tan delgado como un palo seco, creo que su corazón se secó y endureció hace 17 años. Su hijo tiene influencia en sus decisiones y lo que busca es hacerse de los bienes heredados por su papá, de allí viene el dicho de tal palo, tal astilla. Mis otros 2 hermanos se habían confabulado con mi hermano avaricioso para conspirar contra mi hermana y yo, con la intensión de quedarse con la mejor parte de la herencia. Se perdió la unión familiar, se "cayeron a cuchillo" por cuestiones materiales, así lo predecía el mejor amigo de papá, Crisanto se lo decía a mamá "estos muchachos se van a echar cuchillo por la herencia". El hermano avaricioso se tomó la casa principal e introdujo orden de alejamiento contra sus otrora aliados, mis otros 2 hermanos quedaron a la deriva ante la traición del avaricioso, que literalmente se abalanzó a uno con un destornillador y al otro con un trozo de vidrio cuando quebraron una ventana.

El legado de trabajar ardua y honradamente para obtener sus bienes materiales con el sudor de la frente, las buenas costumbres, la unión familiar y otros valores se fueron a la mier.... Por experiencia propia puedo afirmar que hasta en las mejores familia pasa este problema de repartición de la herencia y en un alto porcentaje es el origen de la desunión familiar. No vale la pena vivir un cuarto de nuestras vidas (equivalente a 20 años) enfrascado en quedarse con una tajada o pedazo del pastel, siendo que es tiempo suficiente para adquirir un vehículo, comprar un terreno y construir su vivienda adaptada a sus gustos y necesidades, darse el tiempo de viajar y distraerse, todo en base a nuestro esfuerzo propio y no parasitando con el producto de nuestros padres.

Relato basado en la vida real @anecdotas
Crédito de esta imagen de lecreusois