¿Solución? Leer la historia de la república de weimar. Sacar a los idiotas y corruptos, abandonar a los desfavorecidos, crear la gigantesca infraestructura de guerra para llevar la bandera venezolana desde el rio Grande hasta la tierra del fuego en una sorprendente blizkrieg... o mejor, si hoy se puede, un pabellón con carne y al beato un chorizo anal, que aunque también es carne no va en contra del día santo y ademas le gusta.
¡Feliz descanso, amigo!