El auto soñado

in #spanish3 months ago

Rubén era el encargado de un edificio antiguo en el barrio de Caballito. Todos lo conocían y lo apreciaban por su amabilidad, su dedicación y su sonrisa siempre presente. Pero había un sueño que Rubén guardaba en su corazón, un sueño que compartía con pocos: tener un BMW Serie 3, un auto que representaba para él el culmen de la elegancia y el rendimiento.


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Desde joven, Rubén había sentido una fascinación especial por los coches. Su habitación estaba adornada con pósteres de autos deportivos y revistas de automovilismo. Sin embargo, siempre hubo un modelo que lo había conquistado: el BMW Serie 3, con su diseño aerodinámico, su motor potente y su interior lujoso.

Cada mañana, mientras revisaba los buzones y se aseguraba de que todo en el edificio funcionara perfectamente, Rubén soñaba con el día en que podría sentarse al volante de su propio BMW. Ahorraba cada centavo posible, aunque sabía que sería un largo camino. Pero para él, el sueño valía cada esfuerzo.

Un día, mientras realizaba su rutina habitual, Rubén encontró un volante de una exposición de autos en la entrada del edificio. La exposición se llevaría a cabo el próximo fin de semana, y para sorpresa de Rubén, prometía una serie de autos clásicos y modernos, entre ellos, el BMW Serie 3.

Con el corazón lleno de esperanza, decidió asistir. Cuando llegó al evento, sus ojos se iluminaron al ver, estacionado en el centro de la exposición, el auto de sus sueños. Se acercó lentamente, admirando cada detalle: la parrilla frontal, los faros esculpidos y el impecable acabado metálico. Era todo lo que había imaginado y más.

Mientras observaba el BMW, un representante de la marca se le acercó y, notando el entusiasmo de Rubén, le ofreció una prueba de manejo. Rubén, con una mezcla de nervios y emoción, aceptó. Sentarse al volante de aquel auto era una experiencia casi surrealista. El motor ronroneaba bajo sus pies, y al encenderlo, sintió cómo todo el esfuerzo y la espera habían valido la pena.

El recorrido fue breve pero inolvidable. Rubén disfrutó cada segundo, sintiendo la potencia del auto mientras atravesaba las calles de la ciudad. Al terminar, el representante le entregó una tarjeta con una sonrisa, diciéndole que nunca dejara de soñar y de trabajar por lo que deseaba.

Esa noche, Rubén volvió a su hogar con una determinación renovada. Sabía que aún quedaba un camino por recorrer, pero la experiencia había reforzado su convicción. Continuó trabajando diligentemente, ahorrando cada vez más, y recordando siempre aquella breve pero significativa prueba de manejo.

Con el tiempo, y con el esfuerzo constante, Rubén logró su objetivo. En una soleada tarde de otoño, finalmente pudo comprar su propio BMW Serie 3. El día que llegó el auto, lo estacionó con orgullo frente al edificio, convirtiéndose en el símbolo de su perseverancia y su pasión.

Los vecinos lo felicitaban y compartían su alegría, sabiendo cuánto había luchado por alcanzar su sueño. Y así, Rubén, el encargado del edificio, no solo había conseguido el auto de sus sueños, sino también el respeto y la admiración de todos los que conocían su historia.





Foto(s) tomada(s) con mi smartphone Samsung Galaxy S22 Ultra.

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