General Lee

in #spanish5 days ago

Isela siempre había sentido que había nacido en la época equivocada. A sus 25 años, mientras sus amigos hablaban de las series de moda o los últimos lanzamientos de streaming, ella no podía evitar defender con orgullo su adoración por "Los Dukes de Hazzard". Había algo en la adrenalina de las persecuciones, la rebeldía de los personajes y, sobre todo, en el icónico General Lee, que encendía una chispa en su corazón.


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El Torino que había heredado de su abuelo Jorge era su mayor tesoro. Con apenas 19 años, ella había aprendido a manejar en ese auto, mientras su abuelo, con paciencia infinita, le enseñaba cómo hacer un cambio perfecto. Cada bache en el camino y cada rayón en la pintura contaban historias que hacían a ese auto único. Pero, aunque el Torino era hermoso a su manera, Isela sentía que algo le faltaba. Hasta que un día, mirando un episodio de su amada serie, tuvo una idea que la electrizó.

"¿Y si lo pinto como el General Lee?" pensó en voz alta.

La idea causó revuelo en su círculo cercano. Su madre temía que arruinara el legado del abuelo, mientras que sus amigos se reían, diciendo que estaba loca. Pero Isela, testaruda y decidida, comenzó a reunir los materiales necesarios. Cada noche, después de su trabajo en la tienda de autopartes, pasaba horas en el garaje de la familia, lijando, pintando y asegurándose de que cada detalle fuera perfecto. El número 01 en las puertas, el característico naranja de la carrocería, incluso la bandera confederada en el techo (aunque decidió suavizar ese detalle, reemplazándola con un diseño que representaba paisajes argentinos, como una fusión de su pasión y sus raíces).

Finalmente, después de semanas de trabajo, el Torino emergió como una obra maestra. Cuando Isela lo sacó a las calles de Buenos Aires, no podía evitar notar cómo las miradas se clavaban en su auto. Algunos con asombro, otros con risas cómplices, y no faltaban los curiosos que le pedían una foto junto a él.

El fanatismo de Isela no solo transformó un Torino en un emblema de su pasión, sino que también le enseñó algo valioso: que las pasiones, por más incomprendidas que sean, pueden convertirse en una fuente de creatividad y conexión con los demás. Su abuelo Jorge, aunque al principio dudoso, no pudo evitar sonreír al ver a su nieta tan feliz, diciendo entre risas: "Si mi Torino iba a tener otra vida, qué mejor que ésta".





Foto(s) tomada(s) con mi smartphone Samsung Galaxy S22 Ultra.

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Serie de época y culto. Excelente.

Cómprate esa maravilla!

Jaja, el tema es mantenerlo después, al menos patente ya no paga