
Para una mejor visualización activar el modo nocturno.
Pangea
Tetra
Deb:
¿Ah qué crees que se refiera?
Caios:
No lo sé. Continuemos.
La caverna se hacía más clara con cada paso, en la entrada habían encontrado un escrito antiguo que apenas pudieron descifrar. Caios y Deb habían pasado varios días recorriendo aquel misterioso bosque y dado con ese lugar casi por equivocación. Era increíble la cantidad de luz que pudiese haber en aquel lugar aun estando a tantos metros bajo tierra, sin embargo no podían detenerse. Como arqueólogos su trabajo era precisamente ese: descubrir nuevos misterios.
Deb:
Mira Caios.
En la profundidad de la caverna encontraron un área abierta cubierta de hielo y observaron la vegetación que en ese lugar había. Para mayor sorpresa un gigantesco árbol se daba lugar en su centro y desde lo lejos una entrada se hacía divisible.
Deb:
¿Qué crees que hay allí?
Caios:
Lo que sea lo vamos a descubrir.
Caios corrió a través de rocas y hielo, aun no se podía creer lo que sea que estaban descubriendo pero cada paso que daba era un latido más fuerte en su corazón que le decía "continua". La entrada, hecha por las mismas raíces del árbol, se daba abasto a lo ancho y alto del mismo. En el fondo, una luz brillante se daba lugar y la visión de aquel hombre se nublaba y le hacía avanzar como un mosco volando hacia una linterna.
Deb:
¡Espera!
Ambos se introdujeron es esta nueva caverna y avanzaron hasta el fondo de la misma. Sus jadeos daban pie al cansancio pero Caios no dejaba de avanzar, la voz en su corazón se hacia cada vez mas fuerte y su deseo por conseguir un nuevo descubrimiento se agrandaba con cada paso.
Deb:
¡Caios! ¡Debemos descansar un poco!
Caios:
¡No! Estamos cerca de descubrir algo impresionante, estoy seguro.
Deb:
Lo que sea que emita ese brillo no se va a mover de ahí. Descansare un poco.
Caios:
¡Bah! Continuaré yo entonces.
Deb:
¡Esperame, era broma!.
Continuaron caminando persiguiendo aquella luz azul que iluminaba la caverna, Deb ya no podía más y Caios por su parte seguía al frente de la expedición a paso firme con al menos 10 metros de distancia de su compañero. La luz se intensifica más y más y el eco se repetía en la cabeza de Caios: "Acercate". De repente un destello azul cubrió todo aquel lugar y ambos tuvieron que cubrir sus ojos para evitar quedar completamente ciegos.
Deb:
¡Caios! ¡No puedo ver nada!
Caios:
¡Mantente cerca Deb!
La luz se fue volviendo débil y para cuando lograron adecuar la visión nuevamente, quedaron impresionados con lo que frente a ellos se encontraba.
Deb:
¡¿Qué demonios es esa cosa?!
Caios:
No lo se, pero gira muy rápido.
Deb:
No había visto nada igual en ninguna de las expediciones a las que he ido.
Caios:
Podríamos estar frente a algún descubrimiento cientifico gravitatorio o algo por el estilo. Y además, esa luz.
Deb:
¡No te acerques Caios!
Caios:
Tranquilo, solo quiero verlo más de cerca.
Paso a paso el arqueólogo se fue acercando hasta la esfera de roca y luz. Una voz invadió su mente: "Tomame, ven a mi...". Su mirada se fue nublando nuevamente y a su vez la esfera fue disminuyendo su velocidad. Las luces que ingresaban desde el techo de la caverna se fueron intensificando y una neblina áspera comenzó a rodear aquella esfera.
Deb:
¡Caios aléjate de allí!
Caios:
Hak Saire denu...
Deb:
¡¿Qué?! ¡Que hablas vuelve! ¡Caios!
Ya era tarde, Caios se había adentro en aquella bruma y las palabras de Deb comenzaban a perderse en un eco lejano. Seguía repitiendo versos en un lenguaje extraño y la esfera se detuvo abriendo paso a un pequeño cristal azul que había en su interior. Ya era imposible detenerle.
Caios:
De fara Kisna.
El joven arqueólogo fue alargando su brazo lentamente y justo al tocar aquella gema la luz se condenso en ese preciso lugar, todo lo demás quedó cubierto de oscuridad y una energia sobrenatural comenzó a penetrar el cuerpo de Caios.
Caios:
¿Qué a pasado?
La caverna estaba completamente destruida y ya no había luz por ningun lado. Caios miro alrededor pero no podia encontrar a su compañero. Se encontraba completamente solo.
Caios:
¿Deb? ¡¿Deb?!
Es imposible humano.Tetra:
Caios:
¡¿Quien esta ahi?!
Una voz se hizo eco en toda aquel espacio y Caios no pudo evitar sentir miedo ante aquel hecho, era como si la presencia de la muerte se hiciera cada vez más fuerte y le atrapara en sus garras. De repente una luz iluminó desde el interior de su brazo derecho y el hombre se tiro al suelo asustado.
¿El quién? Más bien el cuando. Soy presente, pasado y futuro, soy la vivencia de lo que fue y lo que será. Tu especie me ha dado muchos nombres a través de los siglos, sin embargo, puedes llamarme Tetra, humano.Tetra:
Caios:
¡¿Qué quieres de mi?! ¿Qué es esta luz? ¡¿Donde esta Deb?!
Tres preguntas interesantes. Pues, de vuestra especie no quiero nada, más bien ¿Qué queréis tu de mi? Al fin y al cabo me has despertado guiado por tus deseos. La luz que vez en tu brazo es el poder que ha emergido en tu interior tras mi despertar, y con respecto a tu amigo, muerto está, como todo lo que conociste.Tetra:
Caios:
¡Nada de lo que dices tiene sentido! Esto es una pesadilla...
Minutos, horas, días, años. Desde el momento en que me despertaste el tiempo a tu alrededor comenzó a correr de una manera completamente diferente. Justo ahora ha pasado exactamente un siglo desde que entraste a este lugar. Tetra:
Caios:
¡Mientes!
Qué encantador... me encanta tu desesperación; pero bien, podemos comprobarlo. Tetra:
Caios cayó al suelo y sintió como un ardor le afectaba la vista. Su brazo comenzó a emitir un brillo incandescente y diversos símbolos se dibujaron en él; su mirada se nublaba una vez más y en su cabeza comenzaba a suscitarse una serie de imágenes cada vez más fuertes justo antes de desaparecer físicamente de aquella caverna.
¡Abre bien los ojos humano y mira lo que mi poder es capaz de hacer!Tetra:
Caios viajó por una infinidad de países, tiempos y espacios que se sucedían uno tras otro. Era increíble la cantidad de imágenes que visualizaba en su cabeza pero no podía hacer nada, viajaba 100 años al futuro sin siquiera saber como era posible. Lagrimas brotaban de su rostro y allí se encontraba él, tirado en mitad de la nada, cubierto de desiertos de lo que alguna vez fue aquel bosque cerca de su ciudad. No podía hacer nada ni encontrar a nadie en aquel tiempo que no era suyo.
Cuidado mortales que busquen jugar a ser dioses...Tetra:
Caios:
¡Devuelveme a mi época!
...pensad con sabiduría antes de actuar...Tetra:
Caios:
¡No quiero esto! ¡Te lo suplico!
...o de lo contrario su destrucción venidera será. Disfruta de este nuevo poder humano. Úsame con sabiduría.Tetra:
La historia es completamente de mi autoría, las imágenes —a excepción de la cabecera. — son extracciones de diferentes fuentes y editadas por mi persona. Puedes ver la fuente original de cada una dando click en cada una de las mismas.
Saludos desde @caacupe
💕 «Capital Espiritual del Paraguay» 💕
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Te votaste con esta historia amigo.
"Tetra: Cuidado mortales que busquen jugar a ser dioses..."
Qué brutal!
¡Gracias heibert! Me alegra que te haya gustado, ya vez no deberias jugar asi jajajajajaja. Nos estamos leyendo. <3