A veces, cuando el silencio de la noche me envuelve, escucho el eco de los sueños olvidados. Esas aspiraciones que alguna vez me impulsaron, esos anhelos que llenaban mis días de esperanza y que, poco a poco, fueron quedando relegados al rincón más oscuro de mi memoria.
Me pregunto qué fue de aquella niña que soñaba con recorrer el mundo, con escribir historias que tocaran el alma, con pintar cuadros que capturaran la esencia de la vida. ¿Dónde se escondió esa chispa de ilusión que iluminaba cada paso que daba?
La vida, con su implacable rutina y sus exigencias, parece empeñada en apagar nuestras llamas interiores. Nos obliga a adaptarnos, a renunciar a nuestros ideales, a conformarnos con lo que tenemos. Y así, sin darnos cuenta, vamos acumulando sueños rotos, promesas incumplidas, deseos postergados.
Pero, ¿qué pasaría si nos atreviéramos a rescatar esos sueños del olvido? ¿Qué pasaría si nos permitiéramos volver a creer, a soñar, a imaginar un futuro diferente?
Sé que no es fácil. El miedo al fracaso, la incertidumbre del mañana, la presión de la sociedad... todos esos fantasmas intentan convencernos de que es mejor quedarnos donde estamos, de que es más seguro no arriesgarse.
Sin embargo, creo que la verdadera valentía reside en atreverse a ser uno mismo, en perseguir aquello que nos apasiona, en luchar por nuestros sueños, por más utópicos que parezcan.
Porque, ¿qué sentido tiene vivir una vida que no nos llena, que no nos hace felices, que no nos permite desplegar todo nuestro potencial?
Quizás sea hora de desempolvar esos sueños olvidados, de darles una segunda oportunidad, de convertirlos en realidad. Quizás sea hora de recordar que somos capaces de mucho más de lo que creemos, que tenemos el poder de crear la vida que deseamos.
No importa si nos equivocamos, si tropezamos, si nos caemos. Lo importante es levantarnos, sacudirnos el polvo y seguir adelante, con la mirada fija en nuestros sueños, con el corazón lleno de esperanza.
Porque, como dijo alguien una vez, "el futuro pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños". Y yo, hoy, elijo creer. Elijo soñar. Elijo vivir.
Te invito a que tú también lo hagas. Cierra los ojos por un momento y escucha el eco de tus sueños olvidados. ¿Qué te dicen? ¿Qué te piden? ¿Qué te inspiran?
No los ignores. No los dejes morir. Dales alas y déjalos volar. Porque, al final, son ellos los que le dan sentido a nuestra vida, los que nos impulsan a ser mejores, los que nos permiten dejar nuestra huella en el mundo.
NOTA IMPORTANTE: Todas las fotografías fueron capturadas desde mi dispositivo móvil modelo I Phone 12